Construir una casa bioclimática

Construir una casa bioclimática significa diseñar y construir de forma que nuestra vivienda esté estrechamente ligada al clima del lugar donde se ubica, protegiéndose de las inclemencias y aprovechando las ventajas climáticas.

Si pensamos en la arquitectura tradicional, construir una casa bioclimática era la respuesta al problema de conseguir cobijo buscando la máxima eficiencia. Observando edificaciones alrededor del mundo, encontramos construcciones muy dispares, cada una de ellas respondiendo a unas condiciones de temperatura, clima o precipitaciones particulares de un determinado lugar.

En los climas cálidos sud-africanos encontramos casas subterráneas que aprovechan la estabilidad de temperaturas que ofrece la construcción protegida por gruesos muros de tierra.

En cambio, en regiones tropicales donde existe un grado de humedad muy elevado y épocas de lluvias prolongadas, la arquitectura se eleva del suelo para evitar que el agua inunde las viviendas y todavía hoy en día se sigue construyendo sin ventanas para permitir la máxima ventilación del interior.

En España, la arquitectura tradicional refleja la distinción de zonas climáticas de nuestro país así en el norte encontramos casas de gruesos muros de piedra o tierra que almacenan el calor durante días, en el sur encontramos las tradicionales casas con patios llenos de vegetación y fuentes que refrescan el ambiente y si viajamos a zonas como las islas canarias encontramos casas tradicionales que reflejan la preocupación de los habitantes por la escasez de agua con aljibes y cubiertas cuya función era la de almacenar agua.

Así, si pensamos nuestra casa como un refugio adaptado al clima y terreno donde se ubica es importante que tengamos en cuenta cómo sacar el máximo partido de los recursos naturales de los que disponemos.

La luz y el calor solar, el agua subterránea o de lluvia y la ventilación natural que refresca la casa durante la noche, son los principales recursos que debemos tener en cuenta en fase de diseño y de hecho, en nuestro clima, en el que disponemos de cuatro estaciones bien diferenciadas, tan importante es sacar partido como protegernos de los mismos.

La arquitectura ofrece multitud de estrategias fruto del desarrollo de la tradición aprendida durante años y es necesario utilizar cada elemento de diseño en el lugar y momento adecuados, veamos en detalle cuáles son los puntos clave del diseño de una casa bioclimática.

Los 5 principios básicos para construir una casa bioclimática

Preexistencias y orientación solar

El primero de los factores a tener en cuenta en el momento de construir una casa bioclimática es su entorno y orientación. Si analizamos las preexistencias encontraremos muchas pistas sobre cómo debería estar diseñada la casa para adaptarse al máximo al lugar.

En este sentido es importante prestar atención a la inclinación del solar, puesto que podemos aprovecharla para ganar inercia térmica semi-enterrando una parte de la vivienda, o a la presencia de vegetación que nos ayudará a crear espacios sombríos y frescos en verano.

En cuanto a la orientación, una casa bioclimática se caracteriza por aprovechar al máximo la energía solar, captándola y almacenándola para calentar las estancias y protegiéndose de ella en verano mediante vegetación de hoja caduca o bien voladizos a sur.

Captación y almacenamiento de energía

Las casas bioclimáticas destacan porque su diseño incorpora criterios de eficiencia energética y climatización pasiva. De este modo se consigue mantener la vivienda en unas condiciones óptimas de temperatura y humedad minimizando el gasto energético.

Partiendo de que la energía puede ser luz, calor o electricidad, en primer lugar deberíamos distinguir entre las estrategias de captación pasiva y activa, entendiendo captación pasiva como aquélla que forma parte del propio diseño de la vivienda y no genera costes añadidos de mantenimiento.

Captación pasiva seria por ejemplo grandes ventanales a sur que recogen el calor del sol. Captación activa seria por ejemplo mediante placas solares o mediante energía geotérmica subterránea.

Una vez captamos la energía solar es necesario buscar una forma de almacenarlo, de nuevo aquí existen formas de almacenamiento activo como podría ser una batería y pasivo como un suelo radiante que al apagarlo permanece caliente durante horas.

Cada terreno, cada familia y cada presupuesto requieren un tipo de estrategia distinta y es por este motivo que en Slow Home siempre decimos que una casa ecológica debe ser diseñada a medida.

El aislamiento térmico

El aislamiento térmico también es un factor clave para construir una casa bioclimática y está de nuevo muy ligado al concepto de inercia térmica ya que si tenemos un muro con un elevado grosor dispondremos de capacidad de almacenamiento de energía en forma de calor mientras que un muro con un elevado aislamiento no dejará escapar el calor interior pero no nos permitirá almacenar energía en su interior.

Así de nuevo deberemos adaptar nuestra estrategia bioclimática en función de nuestras necesidades y decidir si nuestra casa va a conseguir la eficiencia energética mediante un elevado aislamiento o mediante grosor de muros.

Por ejemplo, en el estudio estamos diseñando una casa cuyos clientes la van a utilizar únicamente los fines de semana, en este caso trabajaremos con muros muy bien aislados así que decidir qué tipo y grosor de aislamiento necesitamos es el punto clave

En el caso de la construcción de una casa de madera, al tratarse de un material más poroso y aislante, buscaremos el confort interior evitando que el calor y el frío exteriores entren a nuestra vivienda. Esto lo haremos mediante un buen aislamiento que, sumado a las cualidades aislantes de la madera, nos ayudarán a diseñar una casa bien protegida.

En este caso debemos tener mucho cuidado con los puentes térmicos, garantizando en todo momento la continuidad de aislamiento térmico en toda la envolvente de la vivienda.

Si, por el contrario, optamos por trabajar con la inercia térmica, será más interesante elegir materiales con mayor masa y cantidad de agua como el ladrillo o la tierra, utilizando una estrategia inversa a la anterior.

En este caso captaremos la energía solar exterior, almacenándola y utilizándola a nuestro favor para climatizar la casa de manera pasiva.

La ventilación

La ventilación natural de una vivienda es un principio de arquitectura bioclimática muy sencillo de aplicar y que nos garantizará unas buenas condiciones de humedad interior.
Para conseguirla, es necesario plantear aberturas en distintas caras de la casa e introducir elementos como patios interiores que nos ayuden a conseguir más superficie ventilada, especialmente en el caso de disponer de un solar entre medianeras o con poco contacto exterior.

El agua

Y finalmente disponemos de sistemas de captación de agua y opciones de reutilización que nos permiten reducir los consumos y hacer un uso coherente y consciente de este recurso tan preciado.

Por un lado tenemos los sistemas de captación. La captación de agua puede ser directamente a través del agua de la lluvia, la cual podemos recolectar y reutilizar para el riego de zonas ajardinadas o para agua sanitaria de la vivienda, mediante un filtrado previo o bien a través del agua de un pozo si tenemos la suerte de disponer de ella en nuestro terreno. En ambos casos, será necesario tener en cuenta que el agua, según su procedencia acumula más o menos minerales y tóxicos, así, el agua de lluvia es similar en su composición al agua destilada de la plancha y el agua del pozo no siempre es adecuada ya que en su recorrido puede haber recolectado elementos contaminantes difíciles de filtrar.

En cuanto a sistemas de reciclado y reutilización, el sistema estrella es la recuperación de aguas grises procedentes de la lavadora, el lavavajillas, la bañera o la ducha, pueden ser reaprovechadas para las cisternas de los inodoros.

Por últimos disponemos de sistemas esenciales de reducción de consumo, en este caso, una solución es instalar un inodoro seco, que es el tipo de wáter que se había instalado desde hace siglos antes de la llegada del agua corriente a nuestros hogares.

Como su nombre indica, el wáter seco no necesita agua para funcionar, sino que acumula las heces durante meses hasta que éstas se convierten en abono para la tierra, una opción muy recomendable y que al contrario de lo que se suele pensar, no genera olores y su mantenimiento es mínimo, del orden de una a dos veces al año.

Los wáter secos se pueden instalar en el interior de la vivienda o en el exterior de forma que queden conectados directamente con el terreno, lo importante es disponer de una buena ventilación mecánica o natural y mantener la humedad a mínimos.

Si estáis interesados en este sistema, nos podéis consultar, ya que en el equipo hemos experimentado y estudiado varios en distintas localizaciones y con diferentes métodos de ventilación. Así, sabemos perfectamente cuáles son los puntos clave de este sistema para que funcione a la perfección.

Como siempre, si queréis ampliar información sobre casas bioclimáticas o queréis valorar el diseño de una casa bioclimática podéis contactarnos o venir a visitarnos a nuestro estudio en Barcelona o el de nuestros colaboradores en distintas ciudades de España.

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