Cálculo de la huella ecológica en construcción

Más allá del cómputo directo de CO2 emitido por una actividad humana, ya sea un viaje en avión, la cadena de producción de una empresa o la construcción de una casa, hay una larga lista de factores que una actividad humana supone, en relación al equilibrio y sostenibilidad de nuestro planeta.

En construcción, muchas veces se calcula el total de kg de CO2 emitidos, por ejemplo en la madera estructural se habla del CO2 que ésta ha absorbido durante su proceso de crecimiento o del CO2 que se ha emitido para transportar el material desde el lugar de producción hasta el lugar donde se lleva a cabo la obra.

Pero ¿Qué ocurre si la tala de este árbol no se ha llevado a cabo de forma responsable con un plan de gestión forestal y ha afectado al ecosistema del entorno donde ha sido arrancado? ¿Qué ocurre si durante el transporte de los troncos se han emitido gases contaminantes más allá del CO2 como puede ser el óxido de nitrógeno de los vehículos diésel, tan peligroso para la salud de las personas? ¿Qué ocurre si en la puesta en obra utilizamos un barniz químico para proteger la madera que durante su proceso de producción ha contaminado aguas o suelos?

La lista de afectaciones sobre el medioambiente de todas las actividades que forman parte de la construcción de una casa es larga y compleja. Por ello, es necesario llevar a cabo un análisis de las mismas con el objetivo de poder cuantificarlas, mejorar sus procesos y reducirlas.

En los últimos años, están apareciendo multitud de programas, bases de datos y metodologías relacionadas con el cómputo total de la huella ecológica de un edificio – desde su planteamiento, construcción, uso y final de su vida útil.

Son metodologías basadas en el ACV (Análisis del Ciclo de Vida), y que cada vez más fabricantes incorporan en las especificaciones de sus productos a través de las DAP (Declaración Ambiental de Producto) aunque en muchos casos no son exhaustivas.

En el artículo de hoy entramos en detalle en este análisis de huella de carbono y ACV para daros herramientas útiles y entender cómo tenemos que iniciar el cálculo de la huella ecológica de en construcción.

Qué es la huella de carbono

Empezamos por el concepto más extendido que constituye uno de los apartados dentro de la huella ecológica, la llamada huella de carbono.

Se trata de un término que se popularizó a partir de 1997, con la firma del protocolo de Kioto, un acuerdo internacional que pretendía comprometer los distintos países firmantes a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Dentro del calificativo GEI se consideran emisiones de distintos gases más allá del dióxido de carbono (CO2), teniendo en cuenta también el vapor de agua (que absorbe rayos infrarrojos), los óxidos de nitrógeno (NOx), Ozono (O3), los Clorofluorocarbonos (CFC) y el metano (CH4).

La huella de carbono sirve para reflejar la totalidad de GEI emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto. Se cuantifica mediante la unidad ‘toneladas de CO2 equivalente emitido’ y se aplica cualquier actividad productiva.

El sector de la construcción representa el 56% de las emisiones contaminantes en el aire a nivel mundial. Creemos que incidir en este sector y sus praxis tiene una implicación real en el futuro de nuestro planeta.

En España, el Ministerio para la transición ecológica, creado en 2014, ha ideado una plataforma digital bajo el lema ‘calculo, compenso y reduzco’. Se trata de un modus operandi muy acertado, ya que parte de la consciencia, de la cuantificación de esta huella de carbono, para posteriormente actuar en consecuencia. Así pues, la plataforma permite a cualquier empresa calcular su huella de carbono, para más tarde plantearle proyectos de absorción de este CO2.

Huella ecológica en construcción

La huella ecológica va un paso más allá del cálculo de la huella de carbono, teniendo en cuenta el análisis del ciclo de vida de la actividad, una metodología que cada día está más cerca de ser sistematizada. Mide el efecto de hábitos y costumbres en el medio ambiente, permitiendo cuantificarlos para poder más adelante definir si una actividad es sostenible o no.

Concretamente, la huella ecológica de una casa representa el área de tierra o agua ecológicamente productivos (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) e idealmente también el volumen de aire necesarios para generar los recursos y además para asimilar los residuos producidos a lo largo de la construcción y consecuente vida útil del edificio.

Pese a que el resultado final corresponde a una unidad de superficie, normalmente en hectáreas, las categorías de impacto evaluadas son diversas y de naturaleza también distinta: el potencial de agotamiento de recursos abióticos, el potencial de acidificación y eutrofización del agua, el potencial del calentamiento global, el potencial de agotamiento del ozono estratosférico y la formación de ozono fotoquímico (causante del famoso agujero de la capa de ozono) y el consumo de energía primaria no renovable.

Cálculo de la huella ecológica en construcción

Si bien la primera parte del artículo se centraba en diferenciar ambos conceptos, huella de carbono y huella ecológica en construcción, para darnos cuenta de la complejidad que esconde el cálculo de ambos. A día de hoy, la metodología y el cálculo de la huella ecológica en construcción todavía no están plenamente desarrollados y reglamentados, por lo que lo más habitual es calcular la huella de carbono de una casa y añadirle conceptos derivados del ACV.

Por ejemplo, veremos que hay muchas herramientas que acaban añadiéndole la huella de carbono de las maquinarias empleadas para su construcción, así como los viajes del arquitecto a las visitas de obra.

Todos los cómputos se suelen basar en la disponibilidad de una base de datos previa que contenga los valores sobre las emisiones de CO2 y otros problemas medioambientales de cada uno de los materiales del proyecto.

En España tenemos varias asociaciones privadas y públicas que están haciendo un importante esfuerzo por generar herramientas de todo tipo, también se están uniendo esfuerzos a nivel Europeo y hay algunas empresas privadas que están generando sus propias bases y programas de cálculo.

Herramientas para el cálculo de huella de carbono

Asociación Sostenibilidad y Arquitectura (ASA)

ASA, es pionera a nivel español en términos de investigación, divulgación y formación sobre cambio climático y economía circular aplicados a la arquitectura. Se trata de una Asociación independiente, sin ánimo de lucro, de participación libre y carácter neutral, formada fundamentalmente por arquitectos con preocupaciones y conocimientos comunes sobre cuestiones de sostenibilidad y arquitectura.

En 2014, iniciaron un Proyecto llamado ‘Huella de Carbono en la Edificación, un parámetro en el sector de la construcción’ junto con la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), donde analizaban las metodologías existentes, bases de datos y herramientas para fomentar y facilitar el cálculo de la huella de carbono en proyectos de arquitectura. Con todo esto, acabaron involucrándose en el desarrollo de la aplicación ‘ecómetro’, que explicaremos en el siguiente apartado.

Aplicaciones informáticas

Ecómetro

La aplicación gratuita estrella por ser la más completa, es decir la más cercana al cálculo de la huella ecológica en construcción, es Ecómetro. Se trata de una versión específica para medición de datos en vivienda mediante la metodología ACV, des de la construcción a la demolición. Yendo más allá del cálculo de la huella de carbono, calculan 4 categorías: el transporte, el proceso de construcción, la substitución y la energía empleados.

Por ello, se remiten a la base de datos sobre ciclos de vida considerada ‘la más consistente y transparente a nivel mundial’,  llamada European Reference Life-Cycle Database. La infraestructura de esta base ha sido generada por una asociación sin ánimo de lucro llamada Ecoinvent, asociada al Instituto Tecnológico de Zurich.

Se trata de una base de datos ambientales genéricos para productos y materiales de construcción, según procesos de fabricación representativos de la realidad europea. Concretamente, contiene datos ambientales de los procesos de transporte, construcción, producción de electricidad y producción/consumo de combustibles. Permiten también la incorporación de información específica por parte del fabricante de productos, como la llamada Declaración Ambiental Producto (DAP).

Además, añaden información sobre las categorías de impacto sobre el medio ambiente que mencionábamos anteriormente (calentamiento global, eutrofización, acidificación, energía incorporada, agotamiento capa de ozono, agotamiento de recursos, ecotoxicidad), así como  el impacto sobre los usuarios, es decir la llamada toxicidad humana.

El funcionamiento de la aplicación es el siguiente: se trabaja con las mediciones del proyecto en Presto y se suben a la aplicación para hacer el cálculo. El único hándicap es el elevado precio de un software profesional como es Presto, cuya licencia anual ronda los 400€.

hueCO2

Otra aplicación informática es hueCO2, creada por Tecniberia – la Asociación española de empresas de ingeniería, consultoría y servicios tecnológicos – y pensada para facilitar el cálculo de la huella de carbono de la construcción de una obra pública en España. Usa la base de datos de factores de emisión del Instituto Eduardo Torroja con la colaboración del  IMAGRAMA, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

De manera parecida a ecómetro, hueCO2 permite utilizar de manera gratuita la base de factores de emisión desde la aplicación o descargarla para usarla en programas de cálculo tipo Presto. Además, disponen de una guía de uso de la base de datos donde especifican otras posibilidades, como la consulta de factores individuales y la opción de proponer revisiones o nuevos factores de emisión. Es por eso que dispone de un Comité Técnico de Expertos que valida la huella de carbono de la maquinaria y material que las empresas de construcción introducen.

Diseño de una casa modular ecológica

Proyecto OERCO2

Se trata de un proyecto europeo desarrollado por Erasmus+ llamado OERCO2, siglas de Open Educational Resource, que ha desarrollado la herramienta CO2tool para el cálculo específico de la huella de carbono en edificios.

Para ir más allá de la huella de carbono aplicando la metodología ACV, este Recurso Educativo Abierto permite unificar los cálculos de las emisiones de CO2 en cada fase del edificio, a fin de obtener una visión general de la huella de carbono desde su concepción y decidir sobre cada variable del proceso constructivo.

La interfaz de la ‘herramienta CO2’ propone una serie de pasos guiados a rellenar, facilitando y simplificando así el proceso de cálculo Huella de Carbono. Disponen de una base de datos de análisis propios de más de 200 materiales y medios de transporte.

Carbon Footprint

Por último, Carbon Footprint se distingue de las otras aplicaciones por su capacidad de cálculo de la huella de carbono de toda una organización, ya sean particulares o empresas.

El enfoque frente a los particulares consiste en considerar de manera muy completa diferentes aspectos cotidianos de su vida, un ejercicio muy enriquecedor que todos podemos tomarnos el tiempo de hacer. De hecho, incluye un certificado que reconoce la compensación que podemos realizar para establecer el equilibrio de nuestras emisiones.

En el terreno profesional, a partir de cierta dimensión empresarial el servicio pasa a ser de pago, ya que toda esta infraestructura al final ha sido elaborada por una consultora privada inglesa. Sin embargo, su carácter divulgativo queda evidenciado al ofrecer el mismo servicio gratuitamente tanto para particulares como para pequeñas empresas; así como ofreciendo ‘plugins’ para añadir a páginas web que permitan al consumidor calcular de manera instantánea la huella de carbono del producto que está a punto de adquirir – como podría ser algo tan cotidiano como la compra de un billete de avión o pedir que te traigan la compra a casa.

Bases de datos

Como hemos visto anteriormente, las aplicaciones de cálculo de la huella ecológica en construcción, o mayormente huella de carbono, se basan prácticamente en la base de datos, por lo que como mejor detalladas estén éstas más preciso será nuestro cálculo. Por ello, entra en juego la cantidad de factores que tenemos en consideración.

Por ejemplo, al intentar establecer la huella de carbono de un ladrillo, debemos remontarnos a la extracción de los componentes de la arcilla y la maquinaria empleada, no solo el gasto energético o emisiones fruto de su cocción. Otro factor importante será ver quién es el proveedor y añadir la distancia de transporte hasta la obra.

A día de hoy existen numerosas bases de datos, todas ellas en constante evolución. A nivel europeo encontramos plataformas muy potentes, pero muchas de ellas son de pago. En este artículo vamos a ver a qué opciones podemos acceder de manera gratuita.

Estructura de madera

 

OpenDAP

DAP corresponde a las siglas de Declaración Ambiental del Producto, se trata de un documento que tiene como finalidad aportar información cuantitativa de los impactos ambientales que comporta un producto a lo largo de su Ciclo de Vida. Hasta aquí nada nuevo, pero la buena noticia es que se han establecido una serie de directrices ISO que sistematizan y verifican este tipo de documentos, allanando camino para la futura exigencia de eta declaración en la distribución de cualquier producto, pese a que por el momento sigue siendo opcional.

Se trata de un proceso similar al de las fichas de Seguridad de los productos, gracias a las cuales a día de hoy podemos saber qué químicos contiene por ejemplo la pintura con la que vamos a pintar la pared de nuestra casa, y consecuentemente cuán dañinos resultaran para nuestra salud o la de nuestro planeta.

Ayudando en esta divulgación y concienciación del impacto ecológico con la aparición de las DAP, OpenDAP unifica todos estos documentos dentro de su proyecto inData, elaborado por el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja. Su funcionamiento es simple: permite la libre consulta e introducción de DAP de productos de construcción, estableciendo una serie de filtros para facilitar su localización.

ITEC

El ITEC, el Instituto de Tecnología de la Construcción de Catalunya, establece la base de datos oficial de precios de construcción a nivel catalán, por lo que se usa normalmente para calcular presupuestos. En 2004 dio un paso más allá y desarrolló el BEDEC, el Banco Estructurado de Datos de Elementos Constructivos, desarrollando un apartado sobre datos ambientales. Sin embargo, por el momento solo tiene en cuenta las emisiones de CO2.

Precautionary list

Si bien no es una herramienta de cálculo de CO2 directo, sí que nos da mucha información sobre la composición y peligros de cada uno de los materiales de construcción que podemos utilizar en un proyecto.

La web de Transparency de Perkins&Will, una famosa compañía de arquitectura fundada en Chicago, analiza los materiales y su huella ecológica, pero también ha puesto gran hincapié en el tema de la toxicidad, muchas veces relegado a un segundo término.

Su base de datos llamada Precautionary list, lista de precaución, es una de las más completas a nivel mundial  relativa a la toxicidad humana y ecotoxicidad, desgranando componentes químicos de todo tipo de producto.

Friendly Materials

Ejercicios similares en esta línea de salud humana son el de PMMT Arquitectura, un despacho especializado en entornos sanitarios que apuesta fuertemente por la investigación y divulgación de una arquitectura saludable, tanto para nosotros como para el medio ambiente.

Su web Friendly Materials es un paso más en su acercamiento humanístico a la sanidad y la arquitectura que la constituye, analizando los materiales desde la perspectiva  toxicológica. Su web se nutre de los materiales que incorporan los fabricantes a cambio de obtener una evaluación de sus productos.

Programas

El siguiente agente necesario en nuestro cálculo de la huella ecológica en construcción (o en su defecto de la huella de carbono) son programas de cálculo. Dentro de estos hay dos tipos que no debemos confundir. Hasta ahora hemos mencionado el software Presto, una tipología de programas que simplemente sirven para hacer mediciones y que luego podemos implementar en herramientas informáticas u otros programas para hacer el cálculo ambiental o un presupuesto económico- que es para lo que más se usa actualmente.

El otro tipo de programas, que son los que vamos a tratar en este apartado, son softwares que aplican las bases de datos y hacen el cálculo. A día de hoy, programas específicos de cálculo ambiental de vivienda prácticamente no existen, por lo que vamos a hablar de dos programas de cálculo ambiental más genérico: GaBi y SimaPro.

GaBi

GaBi es conocido como un Life Cycle Assessment Software, es decir enfocado en el ACV para empresas, pero permite hacer el cálculo para edificios. Su modus operandi es modelar cada elemento de un producto o sistema desde la perspectiva del ciclo de vida, equipando a las empresas para tomar las mejores decisiones informadas sobre la fabricación y el ciclo de vida de cualquier producto.

Dispone de una base de datos de fácil acceso y actualización constante que detalla costes, impacto energético y ambiental de la obtención y refinación de cada materia prima o componente procesado de un artículo fabricado. Además, analiza el impacto en el medio ambiente y ofrece opciones alternativas para la fabricación, distribución, reciclabilidad, contaminación y sostenibilidad. Su distribuidora, Sphera, ofrece un mes de prueba gratuito, pero su precio anual no se indica por ningún lado.

SimaPro

SimaPro es un software de cálculo ambiental también enfocado para negocios. Se trata de una herramienta profesional para recopilar, analizar y monitorear los datos de desempeño de sostenibilidad de los productos y servicios de una empresa.

Algunas de sus múltiples aplicaciones son la extracción de informes de sostenibilidad, el cálculo de las huellas de carbono y de agua, la generación de declaraciones ambientales de productos y determinación de indicadores clave de rendimiento.

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1 Comentario

  1. Buenos días,

    Enhorabuena por vuestro trabajo!

    Me preocupa el tema de los contaminantes de interior, entre otros, la contaminación electromagnética. Ahora estamos en plena elección de una cocina nueva y leyendo uno de vuestros artículos nos hemos decantado por la vitrocerámica. La duda que se nos plantea es, tenemos problemas para instalar una campana extractora de techo, que es lo que queríamos, y nos han ofrecido un sistema «bora», incluyéndose el sistema de extracción en la misma placa de vitrocerámica. A nivel de evitar contaminantes en la cocina-comedor-salón (que está todo unido), es un sistema efectivo? Hay algún problema con que el sistema de extracción esté a ese nivel, teniendo a niños pequeños corroteando alrededor?

    Muchas gracias!!!!

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